7 julio, 2022

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Disfraces de la sociedad

FERNANDO_ALBERTO_GARCÍA_CUEVAS

Fernando Alberto García Cuevas

as estrategias de propaganda política en el mundo, tienen profundas raíces en la historia de la humanidad.

Con certeza podemos reconocer que, con el paso del tiempo, las tácticas y técnicas han evolucionado exponencialmente. Son poderosas, se desarrollan sin límite, son enseñanzas de los consejeros milenarios y presentes en el arte de la guerra y de la gobernanza.

Actualmente las aportaciones de los científicos de datos, generadores de herramientas tecnológicas, han aproximado sus beneficios a la mano, de casi cualquier ciudadano y gobierno en el mundo.

La lucha por el poder esta presente en todos los momentos de la historia. Está latente en todas las expresiones de la naturaleza.

Obtener poder, es condición natural de la humanidad para sobrevivir y evolucionar. Desde el poder del conocimiento, hasta el poder para crear, es común denominador.

Los propósitos que motivan esta condición son múltiples y contienen toda clase de intenciones originales.

Las historias anticipan y justifican los hechos, son argumentos que convocan y mueven voluntades y comunidades. Son clave para triunfar en casi cualquier empresa.

Contar una historia, es desarrollar un stotytellin, un relato o narrativa que se constituye en el ariete que abre las puertas de la realidad amurallada.

Estos relatos son herramientas útiles, igual en la instrumentación de estrategias de marketing comercial, que, en la difusión de propaganda política en las campañas electorales o en estrategias de gobierno, sin dejar de mencionar, la contra propaganda que se utiliza en las guerras.

No sobra recordar que la primera victima en una guerra es la verdad, en tanto que las partes que intervienen en un conflicto, siempre han usado, espías, propagadores de rumores, mensajeros, panfletos, así como múltiples métodos de desinformación para proteger estrategias, debilitar adversarios, confundir la opinión pública, ocultar crímenes de guerra y tragedias derivadas de decisiones y acciones de los hombres de poder.

El arte de la guerra va junto con el arte de mentir.

Esta relacionada con las emboscadas, acciones como, cubrir la huida, ocultar fecha de la invasión, disfrazar con máscara de posverdad y demagogia la verdad, esconder las perversas intenciones que a final de cuentas es, incrementar y conservar el poder político y económico por encima de todo cuanto se promete y dice, en nombre de su causa, de la narrativa que cuentan, es el storytelling, sea verdad o mentira.

Durante el año 2016 Oxford reconoció la posverdad como palabra del año, en tanto que la Real Academia de España definió su significado como «distorsión deliberada de una realidad que manipula creencias, verdades, realidades y emociones, con el fin de influir en la opinión pública, en las actitudes de la sociedad de que se trata, así como en las decisiones que toman los electores.

La difusión de mentiras y verdades a medias, no es consecuencia simple de un mentiroso callejero, o un mitómano de cuidado.

Los artífices de la posverdad, son expertos en el arte del disfráz, del mimetismo y de la confabulación, aprovechan las crisis como ventajas y oportunidades. Son diestros en distorcionar la verdad, tranforman la mentira en verdad y la verdad en mentira. La confusión es, su mejor espacio para atacar e incubar la conjura.

Los maestros de la posverdad hacen ver al lobo como cordero, al voráz depredador, un perro amigable, al alacrán que inyectó su veneno sobre la rana faltando a su promesa, que arrepentido  por su traición, se queja que fue impulsado por su instinto.

Los expertos en posverdad son diestros  para la evasión, esquivar conflictos, son hábiles para burlar la mente de los espectadores antes de hacer un truco de magia, son como el flautista de Hamelin que atrapo a las ratas con la música de su flauta  y después a los niños para vengarse.

La posverdad es una herramienta que sirve para construir relatos ficticios perfectamente elaborados con la intención de contrarrestar y difuminar los efectos de un hecho real, con ella, se trata de confundir a la población, manipular su atención, domesticar su voluntad y ponerla al servicio de su manipulador. Los demagogos de cualquier color, son diestros en el manejo de la posverdad.

Ciertamenete, esta clase sofisticada de mentiras, esconde la verdad, altera el curso del rio, levanta aguas turbulentas, provoca confusión mediante desinformación, ceguera social, polarización, debilitamiento moral, distracción colectiva de lo fundamental.

De esta manera, la posverdad es tan peligrosa como las drogas, quien la vende, se aprovecha de la vulnerabilidad de la víctima elegida, la convence con un relato perverso, le hace creer, que olvidará sus frustraciones, que aceptarla, no le hará daño, porque será recompensada en el paraiso.

El vendedor acerca el veneno disfrazado, de jugoza manzana, y la victima, inerte  lo acepta.

El propagador de posverdad, hace todo porque le creas, trabaja con tanto esmero, para hacerte adicto de sus mentiras, te ofrece un engaño envuelto de sensaciones placenteras.

Le compras la historia que te cuenta, igual  te oferce un mediocre como impulsor de la educación, que un charlatan como cientifico, un delincuente con vestuario de hombre de bien, un perverso de procurador, un codicioso camuflageado de artruista, un autócrata con máscara de demócrata, un oligarca oculto en distinguido hombre de negocios. Por su parte, la sociedad civil inactiva, se disfraza de sociedad civil crítica en movimiento, un activista aparece como opinador imparcial, un indiferente como ciudadano activo y un negligente, envuelto de indignación.

Vale aceptar, que se requiere un despertar ciudadano. Reconocer la realidad como es, sin maquillaje, sin máscaras, con criterio, para salir de la zona de peligro, que representan las consecuencias de ser, victimas de la manipulación anticipada. Resignarse con negligencia, y disposición a creer sin pensar, representa el mas alto de los peligros.

Advertir el peligro, ante de lo inevitable, es prudente e inteligente.

Vale identificar la intencion de fondo del vendedor, que solo es,  ganar mas poder y dinero con tu adicción. Prevención es salvación, resignación, callejón sin salida.

Finalmente, creer sin reconocer cuanto pasa, creeer aún cuando se sabe ser victima de la aniquilación, y aún asi, seguir creyendo sin pensar, es eligir, continuar andando como sonámbulo, con los efectos alucinógenos de la posverdad, sin darse cuenta, que se aproxima, inconcientemente, al abismo de una  catástrofe social, por inmolación.