El que se mueve no sale en la foto

Por Fernando Alberto García Cuevas

Durante el transcurso del siglo XX el poderoso líder sindical Fidel Velázquez Sánchez originario del municipio de Villa de Nicolás Romero en el Estado de México, pilar del sector obrero dentro del Partido Revolucionario Institucional, acuño una frase de carácter eminentemente político, que tuvo poderosa influencia en aquellos años entre los aspirantes a la presidencia de la república, gobernadores y otros cargos de elección popular, que trascendió hasta nuestros tiempos; «el que se mueve no sale en la foto».

Esta expresión tuvo el claro propósito de mantener férreo control sobre aspirantes y procesos internos de selección de candidatos, al tiempo que articulaba una velada, pero directa advertencia; “nadie deberá anunciar antes de tiempo su aspiración”. Tampoco ninguno podría hacer actos anticipados de proselitismo para lograr la candidatura, solo tendrá que esperar, hasta que el «elegido», recibiera las benditas y anheladas «palabras mayores» del gran elector (el presidente en turno).

En aquel momento de decisión, la prioridad del líder nacional no podía ser otra, que conservar la unidad política de su partido y respaldar su decisión con la suma de los apoyos de sectores y organizaciones más representativas.

El afamado novelista mexicano Luis Spota, en uno de sus libros, que forma parte de la serie titulada «la costumbre del poder» con su extraordinaria narrativa clara y precisa, describe el momento más importante en la vida de los personajes que intervienen en la escena, en el que el titular del ejecutivo le anuncia mediante una llamada telefónica o de manera personal, “la decisión que tomó su partido” para designarlo candidato.

Los tiempos cambian vertiginosamente. El filósofo Heráclito esgrimió la frase; «todo fluye, todo cambia, nada permanece». Ciertamente, todo se encuentra en un proceso permanente de tranfomación y cambio, asi en los hombres, como en las creencias y en las sociedades de todos los tiempos. Nada permanece inmutable.

Por su parte, la frace atribuible a Don Fidel, «el que se mueve no sale en la foto» no solo quedó atrás en las historia política del PRI, lo que hoy sucede, en pleno 2022, parece ser, que revela justamente lo contrario; «el que no se mueve, no sale en la foto».

 

En el Estado de México, aún cuando no inicia el proceso electoral 2023 para la elección de quién será la próxima gobernadora o gobernador del estado, estamos escuchando declaraciones de quienes abiertamente manifiestan el interes de ser postulados por sus respectivos partidos politicos como candidatos; Enrique Vargas del Villar de Acción Nacional, Delfina Gomez e Higino Martinez Miranda de Morena, Juan Zepeda Hernández de Movimiento Ciudadano, asi como una amplia lista de priistas; primero las damas.

Alejandra del Moral Vela, Ana Lilia Herrera Anzaldo y Laura Barrera Fortul, quién con inteligencia politica y sensibilidad, ha revelado su aspiración de ser gobernadora con extremo cuidado, protegiendo la posición estratégica y el momento que ocupa en el esenario politico, que bien le puede favorecer.

Por el lado de los hombres están; Ernesto Nemer Alvarez y Ricardo Aguilar Castillo quién recientemente anunció formalmente su decisión de participar en el proceso.

Esta situación no parece ser exclusiva del estado de México. El propio presidente, desde el Zócalo, muy de mañana, reveló los nombres de las corcholatas que tiene en su tablero, con las que está jugando anticipadamente. El escenario nacional, en vispera del próximo proceso electoral del 2024, por cierto, «el más importante del México de disrupción politica, se está calentando. El resultado de la elección definirá con crudeza, lo que será el futuro de millones de familias mexicanas». Naturalmente la anticipación de inicio de los juegos de poder en el zócalo, ha provocado reacciones de todo tipo al interior de su partido, asi como entre las oposiciones.