Ella es la revolucionaria que inspiró la salsa Valentina:  En casi todos los hogares mexicanos, podrás  encontrar al menos un frasco de salsa Valentina. El producto se vende en todos lados y es muy común mezclarla con diversos alimentos para dar ese toque picante que caracteriza a México.

 

Razón por la cual, algunos usuarios de redes sociales comenzaron a denunciar un problema de abastecimiento en la zona norte de México y El Paso, Texas, lugar común para muchos mexicanos que radican en Estados Unidos, quienes se abastecen de la salsa. la segunda marca más popular.

 

Cabe mencionar que, hace unos años, la Dirección de Cultura del Municipio de Ciudad Juárez, limpió más de 100 esculturas con el contenido de la Valentina pues uno de los ingredientes del producto reacciona como abrillantador de metales. Aunque el acabado es de menor calidad, la Salsa Valentina puede ahorrar costos y tiempo.

Su historia 

Se dice que por los años 50, Gilberto Reyna, que vivía en Tamazula de Gordiano, Jalisco, preparaba una salsa llamada “El Torito”, un producto que poco a poco se convirtió en un éxito entre las comunidades cercanas. La salsa se distribuía en comercios locales sin marca y envasada en barricas.

Al poco tiempo, Manuel Maciel Méndez, vendedor de barras de hielo, notó que el producto era muy popular. Así que decidió  preparar su propia salsa con recetas familiares. El resultado fue la Salsa Tamazula, el producto que sería predecesor de la Salsa Valentina.

La región se ha caracterizado por tener el talento para producir salsas de calidad y contar con una gran variedad de recetas. Destacan algunas como la Salsa Jalisco de la familia Galván, la Salsa Reina elaborada por la familia Reina del Toro y la Salsa Maga preparada por la familia Contreras.

La musa del nombre 

El nombre se debe a Valentina Ramírez Avitia; una mujer que sintió un gran ímpetu de acompañar a su padre a la Revolución, pero murió antes de cumplir con su objetivo. Aun así, ella se enlistó con el nombre de Juan Ramírez, cuando tenía 17 años de edad, y en menos de un año de edad fue teniente.

 

Valentina practicó movimientos masculinos que hacían sus hermanos al sentarse, saludar, montar a caballo y, por supuesto, a hablar para no levantar ninguna sospecha antes de comenzar sus entrenamientos. Se vistió con la ropa de su hermano, se escondió las trenzas en el sombrero, montó su caballo y se unió a los revolucionarios mexicanos.

Su vida inspiró la canción popular La Valentina, cantada por las tropas villistas. Con este antecedente, el Grupo Tamazula creó su Salsa Tamazula, el primer producto estrella, y luego crearon Valentina y Costa Brava, lo cual, permitió que se distribuyeran a nivel nacional.

México se abre paso en el mundo con dulces picantes

El delicioso producto se comercializa hasta California, Texas, Illinois y Canadá. Hoy en día la salsa Valentina se vende en Etiqueta amarilla (picante), etiqueta negra (extra picante) y etiqueta azul (para productos del mar) y disponible con palomitas de maíz.