30 junio, 2022

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El pasado de los Pueblos Históricos sigue vivo en Baja California Sur

Hoy son pequeñas localidades con pocos habitantes, pero los Pueblos Históricos de Baja California Sur han jugado, en diferentes momentos y por diversas razones, un papel protagónico en esta entidad.

En Santiago, a escasos 50 minutos en coche desde San José del Cabo, los jesuitas fundaron hace tres siglos una misión, aniversario que se cumple este mes de agosto, y allí comenzó la rebelión de los pericúes que le costó la vida a dos religiosos y que hoy es considerada como producto del choque de dos culturas radicalmente distintas.

En la actualidad se cultivan algunos de los mejores mangos, es puerta de acceso a la Sierra de la Laguna y a un oasis con cañadas y rincones naturales de gran belleza.

El Triunfo, a 50 minutos de La Paz, fue en algún momento la capital económica de Baja California Sur; debido a la minería que contribuyó a la acumulación de grandes fortunas como la de Manuel de Ocio, quien después de haber sido soldado murió siendo uno de los empresarios más acaudalados del país.

La contaminación de los mantos acuíferos, debido a las artes intrusivas de la minería, provocó que este pueblo se redujera a su mínima expresión y en la actualidad el turismo es la alternativa que le está regresando un futuro.

San Miguel y San José de Comondú, a una hora de Ciudad Insurgentes y unas tres horas desde La Paz, fue otro oasis elegido por los misioneros para fundar uno de sus templos.

Divididos por una cañada, que en épocas de lluvias hace difícil el tránsito entre las dos comunidades, en realidad comparten el mismo entorno y la cultura de los esforzados personajes del campo sudcaliforniano.

Sus paisajes sobrecogedores, la presencia de basaltos y su gastronomía, incluyendo la producción de uvas y vino dulce, son buenos motivos para visitarlos.

300 años

Santiago de Aiñiní es el nombre original de este pueblo histórico de Baja California Sur que entrado el verano sabe y huele a mango, fruto dulce y aromático que vence con su peso las ramas de los árboles que abundan en las huertas de esta localidad.

Pero Santiago es también una población con una larga historia, el lugar que dio origen a la rebelión de los pericúes a principios del siglo XVIII y en dónde se establecieron a mediados del siglo XX los poderes políticos del territorio de Baja California Sur, que alcanzó la madurez como estado “libre y soberano” hasta el ocho de octubre de 1974.

El 24 de agosto de 2021 es la fecha en que se cumplen 300 años desde que se fundó la primera Misión Jesuita, que después fue arrasada por un huracán; aunque en realidad la iglesia principal del pueblo ha cambiado tres veces de ubicación.

Hoy Santiago no sólo es un lugar con una rica historia, sino que turísticamente ofrece la posibilidad de disfrutar bellos paisajes conformados por el contraste entre la Sierra de la Laguna, que se yergue majestuosa al fondo y un oasis que es sinónimo de vida en medio del desierto.

Apenas con dos restaurantes y un hotel, Santiago está a media hora de distancia en coche desde La Ribera, el nuevo polo de desarrollo turístico de alta envergadura en el Municipio de Los Cabos con hoteles como el Four Seasons y el Aman, que ya está en construcción.

También está a 40 minutos en coche desde San José del Cabo y a hora y media de Cabo San Lucas, lo que hace previsible que en el futuro crezca como otra importante alternativa turística, de la forma en que lo han hecho Cerritos y Todos Santos del lado del Océano Pacífico.

Manuel González Martínez, miembro del Consejo Turístico de Santiago, dijo que su origen está estrechamente ligado al agua, dado que cuenta con un manto acuífero muy importante, además de una laguna que se ubica en el centro de la población.

A unos cinco kilómetros del centro de Santiago, se encuentra el Rancho Ecológico Flor de Mayo que ofrece la posibilidad de disfrutar uno de los rincones más agradables de la zona.

Se trata de una caída de agua, cuyo volumen aumenta de manera importante cuando llegan las tormentas tropicales y que se deposita en una poza en el fondo de la llamada Cañada de la Zorra.

De camino a San Miguel, puerta de acceso para ascender a la Sierra de la Laguna, se encuentran 14 ranchos, algunos de los cuales están abiertos para que los visitantes conozcan los métodos locales para la elaboración de productos de mango.

Los Comondú

Fernando Jordán, el cronista que recorrió la Península de Baja California al inicio de la década de los cincuenta del siglo pasado, describió a Los Comondú como “el último Shangri-La”.

Una aseveración que tiene una buena dosis de imaginación y otra tanta de ese entusiasmo que le provocaba la Península de California, sobre la cual dejó testimonio en su libro “El otro México” que hizo voltear la mirada de muchos mexicanos que no tenían en la mente esta otrora “tierra incógnita”.

San José y San Miguel de Comondú son dos poblaciones en torno a un oasis en una de las regiones más agrestes del desierto sudcaliforniano; el líquido no sólo auspició la vida sino que los misioneros jesuitas encontraron en él las condiciones propicias para fundar otra de sus misiones, a través de las cuáles pretendían salvar las almas de los nativos llevándoles la palabra de Dios.

Hoy es relativamente fácil llegar a San Miguel, basta conducir desde Ciudad Insurgentes hasta allá durante poco más de una hora y ya ni siquiera es necesario hacerlo en un vehículo 4X4, pues la carretera se encuentra asfaltada.

Pero hay que imaginar el esfuerzo que tuvieron que hacer en 1708 los padres jesuitas Juan María de Salvatierra, Pedro Ugarte y Julián Mayorga para recorrer a pie o en mula decenas de kilómetros entre las escarpadas pendientes de la Sierra de la Giganta, hasta llegar a los Comondú desde las misiones de Nuestra Señora de Loreto Conchó o la de San Francisco Javier de Biaundo.

Luis Bareño, director del Archivo Histórico de Baja California Sur, y uno de los autores de la investigación que justifica el nombramiento de los Pueblos Históricos de la entidad, dijo que el valor de los Comondú consiste en haber sido otro de esos lugares desde donde los jesuitas continuaron su trabajo evangelizador hasta lo que hoy es el estado de California, en Estados Unidos.

También en haber servido de refugio a las autoridades que radicaban en Loreto, quienes poco después de que fue consumada la independencia de México tuvieron que refugiarse en este sitio ante la amenaza de los piratas chilenos que llegaron a saquear diversos objetivos, comenzando por el Galeón de Manila en las inmediaciones de Cabo San Lucas.

Hoy San Miguel es una población con unas cuantas casas, en donde está el Hotel Hacienda Don Mario, de nueve habitaciones y el único en esta zona.

Muchas casas fueron abandonadas o sólo subsisten algunas paredes, a pesar de lo cual San Miguel es un pueblo colorido y agradable, debido a la vegetación exhuberante y a las imponentes paredes de roca que lo protegen.

Una cañada de unos cientos metros de largo, divide a San Miguel de San José donde se encuentra todavía de pie uno de los tres edificios que conformaban la misión fundada por los jesuitas.

La vida en San José se concentra en una calle principal y al lado del templo se ubica un parque poblado de flores y palmeras, que tienen como telón de fondo las paredes de piedra de cientos de metros que se observan al fondo.

El Triunfo

A diferencia de los otros Pueblos Histórico de Baja California Sur, en el reposicionamiento de El Triunfo, ahora como destino turístico, hay un factor diferenciador, son las inversiones que ha hecho Christy Walton, la mujer más rica del mundo y heredera de una fortuna de 41 mil 700 millones de dólares en 2005.

El Triunfo es una población minera con una rica historia en Baja California Sur que se remonta a mediados del siglo XVIII, cuando Manuel de Ocio, un soldado español, consiguió un capital producto de la venta de perlas de la región, con el cuál se dedicó a la explotación minera.

Poco después de la mitad del siglo XIX, varias compañías norteamericanas se dedicaron a explotar los recursos de El Triunfo y las minas cercanas a San Antonio, en donde permanecieron durante 70 años.

La bonanza económica que alcanzó El Triunfo explican la razón por la cual entre 1829 y 1830 esta localidad se convirtió en la capital del territorio de Baja California.

Fue precisamente El Progreso la compañía que edificó las dos chimeneas que hoy son emblemáticas de El Triunfo.

La chimenea mayor, conocida como La Ramona, tiene 43 metros de altura y data de 1890; a 200 metros de ella se encuentra La Julia que es unos 10 metros menor.

El agotamiento de los minerales derivó en la decadencia de la minera El Progreso, que pasó a manos de la Compañía de Minas El Triunfo, aunque para 1919 había sido prácticamente abandonada y las operaciones cerraron.

Hoy en El Triunfo la fundación de Walton desarrolló el Museo Ruta de Plata y dos restaurantes, que le están dando un futuro a través del turismo.

Estos son tres Pueblos Históricos que permiten a los viajeros descubrir el pasado del que, junto con Quintana Roo, son los estados más jóvenes de México.

 

 

 

 

Con referencia de: El Financiero